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Los Rusos no eran tan malos

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A principios del siglo XX Rusia se hallaba en plena expansión imperial y envió en 1809 una expedición al Polo Sur al mando de Fabián Thaddeus von Bellingshausen, quien en su viaje vio una alta cordillera que no aparecía en ningún mapa y creyó ser el primero en encontrar el tan buscado y discutido continente Austral. Al acercarse a tierra, para confirmar su gran descubrimiento, que honraría a la marina rusa, para su gran asombro, en una de las calas vio un barco pequeño con la bandera de los Estados Unidos. Era el Hero, bajo las órdenes del capitán lobero Nathaniel Brown Palmer, quien desde hacía dos años andaba cazando por esos mares y, sin darse cuenta de ello, había descubierto la primera tierra de la Antártida. Bellingshausen, con loable honradez, llamó a esas islas Palmer. (de El gran océano, de Rafael Bernal)

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Los indios del último confín 1 (Fragmentos del libro de Thomas Bridge)

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Julio 7 (1877). El frío ha sido intenso durante la semana. Hay poca nieve en el suelo. Hay 17 hombres en el lugar, lo que es un número inusualmente pequeño. Catorce hombres estuvieron fuera por cinco días y sólo cazaron cinco animales. Dos noches acamparon en el monte sin abrigo alguno. Una noche fueron empapados por una fuerte lluvia, pero, gracias a Dios, todos están de regreso, pero habiendo sufrido muchas penurias, que son ciertamente grandes. Su práctica es la de traer a su casa la mejor parte de esos animales, de modo que, cuando están afuera, usan la cabeza y partes huesudas. También se limitan a dos comidas por día: una es lo primero que hacen por la mañana y la otra cuando regresan al campamento por la noche. La extensión de tierra que atraviesan siguiendo a sus perros es sorprendente y llegan a estar muy esparcidos, la maravilla es cómo se las ingenian para encontrarse de nuevo en su campamento temporario en la noche, aunque a menudo ésta ya ha avanzado mucho antes que lleguen los cansados y cargados cazadores. Por cierto, esta gente demuestra gran fortaleza, persistencia y energía al perseguir su caza, sea de guanacos en el monte, sea de lobos en el agua. La semana pasada, un grupo grande fue hacia el Oeste en busca de guanacos y, durante la primera noche, cayó una fuerte nevada. Ese día cazaron tres guanacos. Comenzaron el segundo día, a pesar de que la nieve aún estaba cayendo y tuvieron un día duro, abriéndose paso a través de matorrales muy espesos y de nevazones que caían sobre ellos desde los árboles muy cargados; volvieron al campamento en la tarde, ¡sin nada! El tercer día siguió nevando y se quedaron en el campamento, que era un denso cinturón de monte a unas 18 millas de su casa. El cuarto día fue calmo, pero los árboles y arbustos estaban muy cargados de nieve cuando comenzaron su penoso y dificultoso retorno. Estaban todos mojados hasta los huesos y para evitar la nieve hicieron un largo rodeo por la playa y tuvieron que chapotear con el agua hasta la rodilla en el mar. Hicieron su camino a casa todo el cuarto día con su noche y estaban muy agotados cuando llegaron aquí. Uno de ellos, un sujeto alto y de fuerte apariencia, perdió el sentido por un rato y vagó sin saber adónde iba. Veinticuatro horas después de esta travesía, más de uno apenas sabía cómo poner un pie delante del otro. ¡Bravo, fueguinos! (…) Ayer algunos hombres salieron a buscar guanacos y capturaron dos. Esas dos pobres bestias, en una ocasión anterior ya habían sido atacadas seriamente por los perros nativos (…) Llegué a la conclusión de que los guanacos deben ser muy escasos. Uno de estos dos, como en una ocasión anterior, fue llevado por los perros hasta nuestra caleta y allí capturado y muerto. Hay muchos guanacos que andan heridos, viajando por este rudo país. Según mis averiguaciones, comprobé que los rifles, en las actuales circunstancias serían de poca utilidad para cazar estos animales, a los que es difícil aproximarse. Más útiles serían unos cuantos buenos perros que los alcancen y aferren, pero los nativos hoy no pueden mantenerlos.•

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Rompehielos ARA Gral. San Martín

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Construido en 1954 en el astillero Seebeek Yard of Wese A. C., de Alemania. Fue botado el 24 de junio de 1954. El 20 de diciembre zarpó con el material necesario para instalar la base antártica Belgrano en el mar de Weddell, que en su momento la más austral del mundo. Portaba un helicóptero y luego se agregó un hangar. Prestó un gran servicio para las estaciones antárticas efectuando permanentemente campañas de verano y de invierno, llevando a cabo misiones de búsqueda y rescate de barcos, navegantes y expedicionarios, posibilitando la fundación de refugios y bases antárticas, reabasteciéndolos, relevando sus dotaciones, explorando los confines del Mar de Weddell y realizando tareas de investigación oceanográficas, hidrográficas y meteorológicas en toda la Antártida argentina. Durante la Campaña 1960-1961 continuó con la recopilación de información y tareas de sostén logístico de las bases y los estudios previos que hicieron posible el primer vuelo al polo sur por parte de aeronaves de la Armada argentina. Continuó en servicio hasta 1982.

Fue el primer rompehielos de la Armada argentina; durante 25 años navegó los helados mares antárticos brindando servicios imprescindibles.

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Algunos datos sobre los trineos

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Un medio de transporte ideal usado por siglos

 

Un trineo es un vehículo con esquíes o cuchillas en lugar de ruedas. Se utiliza como medio de transporte sobre superficies con bajo nivel de fricción, tales como nieve o hielo . Los perros han sido durante generaciones el único motor utilizado en trineo a través de terrenos cubiertos de hielo o nevados. Los perros de tiro trabajan en equipo, arrastrando la carga a la que están enganchados bajo las órdenes del musher o conductor. Básicamente, los perros de trineos que aspirasen a liderar el tiro debían imponerse naturalmente a la jauría y ser capaces de responder correctamente a las voces de mando del conductor. Si el hombre decía “¡drek!”, el perro debía doblar hacia la derecha, y si se ordenaba “¡quierr!”, debía hacerlo hacia la izquierda. Muy fácil. Pero a pesar de su simplicidad, algunos perros no podían seguir ese procedimiento básico. Hay quienes sostienen que la distracción o la desobediencia en un perro de trineo pueden deberse a los sucesivos cambios de instructor, a la vez la falta de coherencia en las órdenes que recibe, o a una práctica poco frecuente. Estos factores, entre otros, suelen confundir a los animales y provocar que adquieran mañas muy difíciles de quitar. Las órdenes o voces de mando específicas para la dirección de trineos de perro tuvieron su propia evolución en Antártida. No todos los instructores usan el mismo código: por ejemplo, algunos ensayaron con buenos resultados, las ordenes de origen inuit: “auk” para la derecha, “irra”, para la izquierda (pronunciándolo como un gruñido “aigrr”). Algunos instructores y patrulleros antárticos usaban también el clásico sonido del beso repetido y rápido, para mantener y aumentar la velocidad, o el “siga, siga” para mantener el ritmo de marcha: o el “ohhh…” sostenido para detenerse suavemente, como se estila con los caballos. Los trineos eran tipo Nansen, construidos en materia liviana en forma de pequeños bastones colocados en estructura tipo elástico y unidos con cables acerados. De este modo el trineo tenía alta flexibilidad y liviandad a la hora de maniobrar y resistencia para la carga. Tanto es así que los trineos iban cargados de manera tal que duplicaba el peso de los perros, pero el perro polar argentino tenía una potencia tractora muy superior al de las otras razas caninas de trineo que trabajaban de manera óptima. Asimismo, estos perros no se caracterizaban por la velocidad, no eran veloces. Los trineos rara vez alcanzaban velocidades mayores a los 40 kilómetros por hora, y si eso sucedía era porque se daban condiciones muy pocos usuales: poca carga, viento de cola, pendiente favorable y un suelo muy firme, libre de obstáculos y , por supuesto, un buen tiro de perros.

• Datos proporcionados por María Giró

Trineo tipo Nansen utilizado en la Operación 90.
Puede apreciarse en el incipiente Museo Giró, en el
centro invernal Tierra Mayor de Ushuaia.

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